15 de julio de 2013

La Plazoleta de Bedoya

 
La Plazoleta de Bedoya

Ana Dolores García
 
La plazoleta de Bedoya es una de las más tradicionales de Camagüey, famosa entre los agramontinos por las fiestas populares que allí se han celebrado durante más de un siglo de sanjuanes. 
 
Forma parte de los barrios periféricos del Príncipe, hoy casco histórico, y está situada muy cerca de la Plaza del Carmen y de la de San Juan de Dios, enclaves del Camagüey turístico actual. 
 
A la plazoleta de Bedoya la forman la conjunción de tres calles: Hermanos Agüero, Martí y Honda.  Se le conocía de antaño como la plazoleta del Pozo de Gracias, por encontrarse en ella un pozo que según el decir popular nunca se secaba.  De sus aguas se abastecían el vecindario y los transeúntes, militares o no, que entraban o salían de la villa. Pasó luego a llamarse Plaza de Bedoya y no se sabe el porqué.  El historiador Miguel A. Rivas Agüero, que lo hubo investigado, supone que Bedoya fue tal vez el apellido de algún bodeguero de la plazoleta. Otros autores especifican aún más y dan nombre completo al comerciante: Ángel Bedoya.
 
Contiguo a la plazoleta se encuentra el callejón más corto de Camagüey con sólo cuatro metros de longitud, cuyo comienzo fue el patio de una casa.  Tan poca cosa es, que sigue manteniendo su nombre de "Callejón de la Miseria".
 
En los archivos de la Iglesia Parroquial Mayor, hoy Catedral Metropolitana, consta que la Plazoleta de Bedoya fue ocupada por el pirata inglés Henry Morgan en su incursión del año 1668 a Puerto Príncipe.  Los hombres de Morgan arribaron a la plazoleta a través de la calle San Diego (Martí) después de derrotar a los defensores de la villa en  el combate del Paso de  Carrasco sobre el río Tínima. Allí se posesionaron de dos cañones de los príncipeños y los llevaron hasta la plazoleta de Bedoya, donde los emplazaron. Repusieron fuerzas y probablemente saciaron su sed con el agua del Pozo de Gracias. Luego recorrieron la villa y la saquearon, quemaron los archivos de la Parroquial Mayor y se retiraron cargando con su botín.
Ana Dolores García ©2008 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta este artículo, especialmente porque es de mi barrio: sólo dos cuadras de mi casa y ya estabas allí. Desgraciadamente ya no puedo preguntarle a mi padre, pero creo que ese callejón de la miseria es el que conocí por callejón de la risa y nuestro poeta nacional Nicolás Guillén pasó parte de su infancia allí y si mal no recuerdo lo menciona en su Elegía Camagüeyana.