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14 de abril de 2014

Las cocas de sardinas de la dulcería "La Isla"

Típicas en la Semana Santa  
Las cocas de sardinas
de la dulcería “La Isla”
Ana Dolores García

Apenas amanecía el lunes santo y salía de la Soledad el primer Rosario de la Aurora de la Semana Mayor camagüeyana, las amplias vidrieras de la antigua dulcería “La Isla” en la calle Estrada Palma comenzaban a llenarse de cocas de sardinas. 

La gran variedad de “queis” recubiertos con el clásico merengue o con una crema de almendras, yema, azúcar y frutas gratinadas de todos los colores, abría espacio para otra de las especialidades de la casa: las cocas, esas tartas de sardinas, tomate y cebolla, tan apropiadas para los días de abstinencia de carne que muchos de los mayores estiraban a toda la semana.

Estas cocas, comunes en los pueblos franceses y españoles que orillan el Mediterráneo, las llevaron a Camagüey unos industriosos catalanes. La palabra  había llegado al idioma también del catalán, probablemente derivada del germano “koka”, tarta.  

“Anguela, Bursosa y Cía” era la razón social de aquella empresa de larga tradición en Camagüey. Todos ellos catalanes, los dos socios principales y los de la “Cía”: Juan Balcells, atendiendo a la clientela y otro paisano que no se separaba de la cocina y de los hornos.

Evocando en estos días aquellas cocas, y para quienes decidan hacerlas en sus casas, aquí va la receta aunque  no sea igual a aquellas de “La Isla”.

Estoy segura de que, aunque lo fuera no nos sabrá igual.   
 
Coca de sardinas con tomates

(Receta de Diana Cabrera en http://canalcocina.es)

 Ingredientes principales
½ kg de Harina          
1 dl de Aceite de oliva
20 g de Levadura prensada     
¼ l de Agua                       
4 Tomates       
½ kg de Sardinas
100 g de Aceitunas negras      
Romero                      
Sal

Nota. Me he atrevido a sustituir las aceitunas negras por cebolla, tal como creo recordar eran las de “La isla”, a las que tampoco agregaban romero.  De todos modos pueden adicionarse, así como tiras de pimientos morrones o aceitunas verdes, a gusto. La masa de la coca es similar a la de la pizza o la empanada gallega.

 Hacer la masa de pan, mezclando la levadura prensada con el agua tibia, la sal, un poco de aceite  y la harina. Dejar fermentar hasta que duplique el volumen en lugar cálido, alrededor de 1 hora.

Cortar el tomate y la cebolla en rodajas. 

Estirar la masa con un rodillo y poner sobre ella las rodajas de tomate y cebolla, las aceitunas, un poco de aceite de oliva y el romero fresco. Hornear a 200º C durante 10 minutos.

Marcar las sardinas en aceite de oliva y colocarlas sobre la coca. Hornear  a 200º C durante otros 10 minutos.

30 de junio de 2013

GACEÑIGA, DE LA ÓPERA A LA COCINA



Gaceñiga,
de la ópera a la cocina

Ana Dolores García

¿Quién en Camagüey, (los de la época pretérita),  no recuerda -y añora- aquellas gaceñigas que hacían en la dulcería Peresosa?  Y no sólo en Camagüey, porque tanto esas gaceñigas como el también delicioso “Pan de Caracas” (con k, tal como lo promocionaba la propia dulcería), se vendían exitosamente entre todos los viajeros que pasaban por la ciudad agramontina, conjuntamente con otros productos típicos camagüeyanos, como los pequeños tinajones rellenos de mantequilla.

Leo en el blog “Saber y sabor de la mesa cubana” (radiohc.cu) “que se denomina Pan de Caracas a una centenaria y popular panetela, típica de la ciudad y más aún, de la región de Camagüey, que originalmente, hacia los finales del siglo XIX, se elaboraba con harina de maíz, leche, azúcar, mantequilla e incorporaba pasas y queso rallado. El origen de su confección y de su nombre es incierto, aunque no faltan las versiones y las paternidades.

Ya en la década de los años treinta del pasado siglo XX, un comerciante de la ciudad, basado en la receta primaria, comenzó a producir una variante que sustituía la harina de maíz por harina  de trigo mezclada con fécula de maíz. El nuevo producto, confeccionado en forma de barra alargada y de poca altura, adquirió fama más allá de las fronteras provinciales y se convirtió en un símbolo gastronómico indiscutido de la comarca. Visitar Camagüey y no cargar consigo una barra de Pan de Caracas era poco menos que un sacrilegio…”

La "gaceñiga" venía a ser más o menos lo mismo: una panetela, una barra de pan dulce. Y aunque la gaceñiga que hacía Peresosa en Camagüey tuviera fama nacional, era en realidad  un pan también conocido y elaborado en toda Cuba. Entonces, ¿si se trata simplemente de una panetela o “panqué”, por qué no se llama así, panetela? ¿Por qué llamarse "gaceñiga", una palabra que ni siquiera ha sido reconocida por la Real Academia de la Lengua Española..?

El origen de su nombre es desconocido por muchos y no deja de ser curioso. En realidad se deriva del apellido de una cantante italiana que visitó La Habana en varias oportunidades durante el siglo XIX.

Marietta Gazzaniga (1824-1884),  luego  de  actuar  no  con mucho éxito en teatros y ciudades de Italia al extremo que el propio Verdi no ocultó su inconformidad con la interpretación de alguna de sus óperas, realizó varias giras por América, en cuyos escenarios cosechó muchos más aplausos. Fue en los años finales de la década de los cincuenta, 1858 y 1859, cuando el Teatro Tacón de La Habana la presentó durante tres temporadas. 

En su segunda visita, un apasionado admirador de profesión panadero la obsequió con un pan dulce o panqué al que en su honor bautizó como “De Gazzaniga” y que posteriormente comercializó en su panadería con tal nombre.

Así y aunque un poco alterado, el apellido de la diva italiana quedó en Cuba inmortalizado en una panetela: gaceñiga.
Fuentes:
Wikipedia.org
radiohc.cu