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1 de noviembre de 2013

La barriada del Cristo



La barriada del Cristo
Por Bertha Porro Lastre

Como tengo el orgullo de haber nacido en esta barriada, quiero hacer llegar a los que me lean algunos detalles que he podido recoger del origen y del desenvolvimiento de mi barrio querido.

El día 12 de septiembre de 1795 durante una fiesta solemne el presbítero Nepomuceno Arango, que era párroco de la Iglesia Mayor (hoy Catedral de Camagüey) bendijo la pila bautismal en la entonces ermita del Santo Cristo del Buen Viaje, y el padre Don Antonio Aguilar y Porro, Cura Coadjutor, bendijo el pequeño cementerio anexo a dicho templo.

Años después, cuando se prohibió enterrar en las iglesias, este terreno pasó a ser el primitivo cementerio general de Puerto Príncipe.

La Plaza del Cristo, hoy llamada oficialmente Parque Pablo Gonfaus, se llenaba en días de feria de cantinas y de tableros donde se vendían empanadillas de maíz y de harina de Castilla, rosquitas de catibía, pan de gloria, dulce de yemas dobles, ponche de leche y frutas.

El historiador Juan Torres Lasquetti nos dejó una visión de la Plaza del Cristo: "Es un cuadrilongo de 70 varas de ancho y 130 de largo, hacia el centro se le formó en el año 1875, un parquecito por iniciativa del corregidor Don Manuel Agustín Betancourt, apoyándose en el entonces Comandante General Don Juan Ampudia, está rodeada de ladrillos con asientos de lo mismo en su parte interior y entre unos y otros frondosos laureles. Residentes de la barriada como Miguel Vega Pascual y Ramón Larrúa, participaban activamente en la organización de las ferias anuales que se celebraban en la plaza, preparando los bazares, juegos diversos, entre ellos la famosa cucaña y otorgando premios a los vencedores.

Con regularidad visitaba la plaza el circo "La Rosa", yo recuerdo muchas de las veces que fui con mi padre a sus funciones. Siguiendo con la descripción de la plaza no puedo olvidar las varias florerías que allí existían haciéndose competencia. Desdichadamente sus nombres escapan a mi memoria. No olvidemos al cine "Camagüey", destruido por el ciclón del 26 y reconstruido muchos años más tarde, este fue el que yo conocí y disfruté. 

Para terminar este pequeño recuerdo de mi barrio, orgullosamente menciono que allí nacieron dos insignes cubanos en la misma cuadra: el científico y médico Carlos J. Finlay y la poetisa Aurelia Castillo de González.

Reproducido de
http://berthaporro.blogspot.com

29 de agosto de 2013

LA CRUZ DE SAL

La cruz de sal

Bertha Porro Lastre

¿Qué quiere decir "leyenda"? Hay muchas definiciones; pero, para mí la más apropiada es la 4ta. acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (1970) que dice: "relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de verdaderos".

Las leyendas nacen a cada instante, no son cosas del pasado exclusivamente, del mismo modo que los cuentos infantiles. Las leyendas sirven para estimular la imaginación, siempre podremos extraer de ellas lo bueno que puedan contener y rechazar lo negativo.

Después de este preámbulo, pasemos a la camagüeyana leyenda de "La cruz de sal".


Yo recuerdo que mi abuela paterna, Cocó (Socorro de Piña Márquez) hablaba mucho de esta cruz. Sus recuerdos estaban ligados fuertemente al Asilo Padre Valencia, ya que mi abuelo, Pedro Porro Fals por varios años formó parte de la administración del mencionado asilo.

Se contaba que en unas salinas situadas al noroeste de la provincia de Oriente unos pescadores habían encontrado una cruz de sal y maravillados por el inusitado hallazgo la hicieron llegar a Don Pedro Alcántara Correoso, ilustre ciudadano del antiguo Puerto Príncipe.

Don Pedro consideró que tenía algo de sagrado la susodicha cruz y a su vez la donó al Padre Valencia, sacerdote conocido y admirado en toda la ciudad por sus virtudes y sus obras caritativas.

El Padre Valencia reverenció la cruz, colocándola en un lugar preferencial: dentro de una urna de cristal a un extremo del altar mayor de la capilla del Asilo de San Lázaro, que después fue conocido como Asilo Padre Valencia.

Varias generaciones de camagüeyanos visitaron aquel lugar y dieron culto a la cruz. Se decía que mientras estuviera allí no podría ocurrir nada malo; pero si llegara a desaparecer sobrevendrían toda clase de catástrofes.

El Asilo Padre Valencia ya no existe como tal, ha sido convertido en Escuela de Arte para las nuevas generaciones. La capilla, conocida como Capilla de San Lázaro sigue en pie y es muy visitada sobre todo en el Día de San Lázaro, 17 de diciembre, fecha en que no da cabida a todo el público que quiere estar presente.

En cuanto a la cruz de sal no se sabe cuándo desapareció, ni en qué lugar se encuentra. Aparentemente no han sucedido catástrofes especiales ni calamidades inesperadas, sólo el vivir diario con sus pros y sus contras, como en todas partes.
 
Reproducido de http://berthaporro.blogspot.com